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RESEARCH / PROPOSAL


ILHAS FROM PORTO

Last project together with a group of architects, a film director and a philosopher. And, by now, I can’t say anymore just that I am super excited about it and it sums up some of my long-time obssesions: ruins, cities, communities and how to live together.








July 2020


GRANT




Una Europa PhD Workshop “Heritage Hybridisation: Concepts, Scales and Spaces”

Very happy to participate in the PhD Workshop “Heritage Hybridisation: Concepts, Scales and Spaces” by UNA Europa at Université La Sorbonne-1 in October 2020.

The PhD Workshop aims to bring together PhD students and researchers from all Una Europa universities, offering PhD students insights from different schools of thought. The concept of heritage hybridisation enables us to focus on the interconnection of different domains, period and actors that jointly shape our cultural heritage. The workshop will address the concept from five angles:

  1. Political, transnational and community negotiations and heritage hybridisation
  2. Hybridisations of heritage narratives
  3. Heritage(s) between high and popular culture
  4. Heritage rescaling and hybridisations
  5. Hybridisation of heritage concepts and doctrines

The 3-day workshop will consist of parallel and plenary sessions, visits, fieldwork, as well as meetings with museums, archives, heritage societies, philanthropists and charities, ministries, NGOs, enterprises, specialized media, stakeholders in public history, archaeology, intangible heritage and heritage businesses.

Applicants need to be enrolled at one of the 8 partner universities, in the 2nd year of doctoral studies or higher. Their doctoral studies should be thematically related to Cultural Heritage and to the Workshop’s theme. Browse the workshop websitefor a detailed description of the application and selection process.

This Cultural Heritage PhD Workshop is one of the “Joint Innovative Formats” foreseen by Una Europa’s 1Europe project. Its goal is to experiment with innovative approaches to doctoral education and to contribute to a future Joint PhD on Cultural Heritage offered by the Una Europa Universities.




July 2020


NO PUEDO #2









¡VUELVE NO PUEDO #2!

Recupero el querido proyecto de NO PUEDO en estos tiempos convulsos. Para el que no conozca el proyecto, NO PUEDO es una revista que recupera el espacio doméstico como un lugar para el no hacer (femenino), y describe la casa como un espacio para el activismo.

Pero de repente, llegó marzo de 2020 y el COVID-19. ¿Se puede aplicar aquí la propuesta de quedarse en casa y convertirla en un lugar para el activismo? ¿Existe alguna resistencia posible cuando la estadía opcional en el hogar se convierte en obligatoria en el hogar?

Descubrimos lo que significa no poder salir de los espacios domésticos, pensando, por primera vez, en personas que normalmente no pueden salir debido a enfermedades, movilidad, situaciones burocráticas ilegales... Ya conocíamos la existencia de estas vidas, pero –si no teníamos un caso cercano– la comodidad de la rutina y la rueda de hacer-hacer-hacer nos vacunaba a no mirar lo no-normativo. Hay otras vidas dentro de las casas, y algunas no tienen la oportunidad de salir.

Otra pregunta a plantear: aquellos que pueden quedarse en casa es porque tienen casa. Este privilegio comenzó a salir a la superficie.
 
Todas estas preguntas son las directrices de NO PUEDO #2.

En este número, les querides: Laura Muñoz, Ristalter, Néstor Delago, Sara Donoso, Adrián Conde-Novoa, María Laura Benavente, Candela Rivera, Anna Pacheco, Sobelman cortapega, María Lumbreras, Aida Moratón y servidora; con las ilustraciones de la genia TUCHI.

Editorial → SANDWICH MIXTO
Design → Virginia de Diego
Páginas
Tirada digital → 6 €

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(Te saltará a mi perfil en PayPal, donde puedes poner 6€ para enviarme)






Junio 2020





NEWSLETTER
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NOLI ME TANGERE

Dicen que lo prometido es deuda pero, en este caso, lo prometido es satisfacción. Satisfacción porque continuar con el proyecto de NOLI ME TANGERE siempre lo siento como una provocación intelectual maravillosa.

Hace un mes les prometí que dentro de un mes –es decir; hoy– mandaría el primer texto con el primer cuadro relacionado con este comisariado NOLI ME TANGERE. Pues bien, en este último mes han pasado... unas cuantas cosas –tengo una colega que lo llama EL MOVIDOTE– que, además, han añadido un nivel de reflexión inevitable a este proyecto. Comenzaba con la intención de presentarles una selección de cuadros y/o obras de arte que representan dejan entrever cualquier tipo de violencia –sea como sea– hacia mujeres y otros sujetos reducidos, a lo largo de la historia, a meros objetos. Pero, ¿cómo no ampliar esta definición estos días? En este momento más que nunca, es inevitable no pensar en NOLI ME TANGERE –no me toques–, aunque de otra manera a la que relataba en anteriores mails referidos al proyecto.

El otro día, una mujer me gritaba en el Continente “¡no te acerques! ¡Tienes que mantener la distancia de seguridad!” Estaba a más de dos metros de ella. Me quedé petrificada. Quieta, sí; pero alucinada con el tono empleado, de pavor, de aquella señora que temía el contagio. El contagio: esa substancia. El contagio, de un virus microscópico, que se reifica en la figura del humano de al lado, huésped transmisor. El contagio, el pánico: ese ser que tampoco vemos, y que se instala en nuestros sistemas (nerviosos, sociales). Porque el contagio –del virus– siempre está en el otro. Del contagio –del miedo– somos menos conscientes. Ese lo llevamos todos dentro y es de un grado de contagio quasi infinito. Leyendo a Paul B. Preciado en El País, este domingo, leía que “el filósofo italiano Roberto Espósito analizó las relaciones entre la noción política de “comunidad” y la noción biomédica y epidemiológica de “inmunidad”. Comunidad e inmunidad comparten una misma raíz”

Inmediatamente llegó a mi mente otro texto, leído y releído durante mi tesina: Pureza y peligro. Un análisis de los conceptos de peligro y contaminación; escrito por la antropóloga Mary Douglas. Por el título se imaginarán por donde va. Copio unas primeras frases, donde Douglas cita a Ricouer:

“La impureza, de por si, es apenas una representación y esta se encuentra sumergida en un miedo específico que obstruye la reflexión; con la impureza penetramos en el reino del Terror.”[1] 


Más allá de Ricouer, cito las palabras de la propia autora:

“La suciedad atenta contra el orden. Su eliminación no es un movimiento negativo, sino un esfuerzo positivo por organizar el entorno [...] Las ideas de contaminación en la vida de la sociedad actúan en dos niveles, uno ampliamente instrumental y el otro expresivo. En el primer nivel, el mas evidente, nos encontramos con gente que trata de influirse mutuamente. Las creencias refuerzan las presiones sociales: se convoca a todos los poderes del universo para garantizar la ultima voluntad de un anciano, la dignidad de una madre, el derecho de los débiles e inocentes. Habitualmente, el poder político se mantiene de modo precario y los gobernantes primitivos no constituyen una excepción. De modo que nos encontramos con que sus pretensiones legitimas son respaldadas por creencias en poderes extraordinarios que emanan de sus personas, de las insignias de su o cio o de las palabras que pueden pronunciar. De igual manera, el orden ideal de la sociedad es custodiado por peligros que amenazan a los transgresores. Estas creencias en los peligros constituyen tanto amenazas que emplea algún hombre para ejercer coerción sobre otro, como peligros en los que el mismo teme incurrir por sus propias faltas contra la rectitud. Suponen un duro lenguaje de exhortación reciproca. En este nivel las leyes de la naturaleza son aludidas para sancionar el código moral: este tipo de enfermedad es causado por el adulterio, tal otro por el incesto, tal desastre meteorológico es efecto de la deslealtad política, tal otro es efecto de la impiedad. El universo entero se encuentra sometido a los intentos que hacen los hombres para obligarse los unos a los otros a un buen comportamiento cívico.

Así nos encontramos con que ciertos valores morales se sostienen, y ciertas reglas sociales se definen, gracias a las creencias en el contagio peligroso, como cuando la mirada o el contacto de un adultero se consideran capaces de atraer la enfermedad sobre sus vecinos o sobre sus hijos.”

A propósito de las primeras frases de esta párrafo, el otro día otro querido amigo citaba a Agamben y a su artículo, publicado en relación a este MOVIDOTE. Tremendamente pertinente. Si les hacen eco estas palabras, recomiendo encarecidamente la lectura de Douglas. Si no les hacen eco estas palabras, lean de nuevo e, igualmente a ser posible, lean a Douglas.

El texto se publicó, por primera vez en1966. Según su autora, “(este libro) fue un puñetazo tardío en la batalla que la antropología estaba peleando contra el racismo en las décadas de 1940 y 1950”.

Ayer también veía, finalmente, J’Accuse, la última de Polanski sobre el archiconocido Caso Dreyfus (la tienen en FILMIN, por cierto). Les pongo algunos pantallazos, de al comienzo de la película:



Contaminación y grupos religiosos / étnicos / etc: sin comentarios


Como verán, hoy no quiero traerles un texto terminado, un cuadro analizado, una respuesta encontrada, sino una serie de menciones que abren este proyecto a unas realidades más amplias. Comienzan a aparecer términos que van camino de convertirse en antipalabras de este 2020 y uno es, claramente, ‘distanciamiento social’. ¿Qué consecuencias traerá consigo? ¿Cómo afecta el tacto, y la negación del mismo bajo ese ‘peligro de contagio’, a nuestra experiencia del mundo? ¿Dónde quedarán esos carteles de ‘NO TOCAR’? ¿Qué significarán ahora? ¿Y el que se atreva a desoír la prohibición? Y, en relación a este proyecto, ¿dónde y cuando hemos asistido a otros momentos de ‘distanciamiento social’? ¿Cómo se representan? ¿Qué grupo es el ‘distanciado’? ¿Cuál el ‘distanciador’? ¿Quiénes desoyen la prohibición? ¿Qué consecuencias trae, para los desertores? ¿Y para todos los demás?

Estos días comienzo a mirar esos cuadros en mi colección de thumbnailsde otra manera. Espío, desde la distancia –por supuesto– posibles conexiones con estos momentos, estos humores. Espero ir, poco a poco, introduciendo estas reflexiones en los textos de NOLI ME TANGERE. Pero sé que para eso, necesitaré algo de tiempo. Esto ha llegado de sopetón y necesito algo de espacio para seguir planteando preguntas e irlas incorporando a esos textos que irán llegando.

Mientras tanto, empezaré por releerme enterita a la Douglas y coger las biopolíticas de Foucault.

Cuídense mucho en estos días.



“Como los Estados-nación no encuentran los poros de su propia piel para señalar el lugar de la penetración ilegal y de la fuga, buscan un cuerpo de sustitución que si a para denunciar el agravio a la soberanía nacional.”




––––
p.s.: cosas positivas: acabo de descubrir el proyecto de Esther Rodríguez-Barbero, que proyecta con proyecto escatologías (vamos camino de eso) tales como “os estrujo fuertemente”, “os lamo la cara”, “te aprieto las palmas”. Titula estas proyecciones en casas ajenas ‘mensajes corporales contra la sospecha / miedo de los cuerpos ajenos.

p.s. 2: les remito a una canción que ahora más que nunca hay que cantar bien alto: TOUCH-A! TOUCH-A! TOUCH-A! TOUUUUCCCCH MEEEEEE!!! I WANNA BE DIIIII-IIIIRTYYYYY!!! Ni más ni menos que la Sarandon se lo dice.

 


 

Marzo 2020


OPEN CALL
REVISTA NO PUEDO

NO PUEDO is a magazine that recovers the domestic space as a place for feminine non-doing, and that outlines the house as a space for activism.

NO PUEDO was born thanks to Whatsapp. We had a group of several friends, and every time we tried to stay, some would always say 'I can't.' It became almost a mantra, to such an extent that it was impossible to stay, because in all cases someone said 'I can't'.I began to think about it, because I saw that it not only happened in the small universe of our WhatsApp group, but I also perceived it in other groups of friends and in conversations, in which the lack of time was a common theme for many.

Something very important for the birth of the magazine also happened, and it was realizing that staying inactive in the place of the house (the domestic) for many women created a close feelingto the strangeness, which was summed up in something typical: "Well, I'm not going to stay here on the sofa and do nothing".

I CAN'T really is 'I don't want to'.



OPEN CALL NO PUEDO 2020

You can participate with an open contribution to any type of discipline (text, images, drawings) that reflects on the topic on which the magazine revolves: the recovery of strategies and / or positions of resistance / activism in the domestic space.

In the particular situation in which we find ourselves, I would like to highlight the ideology of speaking of domestic resistance and activism from the environment in which we find ourselves, when the domestic is not an option.

Limits for the presentation of proposals:
- For texts, a limit of 19,600 characters with spaces is marked (6 pages in word, letter 11, single space).
- For illustrations / images, series of a maximum of 12 images are accepted.

The publication will be, this time, digital. It can be downloaded for a price of € 8.5; amount that will be distributed equally among the collaborators of the magazine. This is a symbolic price (compared to € 35 of its original price in printed format) due to the extraordinary situation in which we find ourselves.

We have decided to take up the project for some requests and, above all, keeping in mind the importance of safeguarding some of the reflections that are taking place these days, and making them accessible for a longer time, in a digital format that is as readable and pleasant as possible.


Deadline: April 10TH, 2020, 10pm (Spanish time)

You can send all the proposals to info@virginiadediego.com
March 2020











NO PUEDO MAGAZINE #0






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NOLI ME TANGERE



Ya vuelvo, para hacerles partícipes del Presente. Me pongo en marcha con el primero de los proyectos presentes que, aunque parece que llegan rápidos, tardan tiempo en hacerse. Recuperemos el disfrute de los proyectos largos: estos que, como una buena sopa, tardan tiempo y saben mejor dos días (o dos años) después.

Un domingo cualquiera, de 2018, visitaba de nuevo el Museo del Prado. Lo recorría junto a una visita, a la que me había invitado una amiga. No recuerdo mucho de la misma, porque me sumergí en un estado de ensoñación constante, que me hizo orbitar del cuadro que contemplaba mi grupo hacia otro, de gravedad más poderosa. Me llamó como magneto. Lo recordé. Evoqué la impresión que me causó, en una de aquellas visitas escolares, cuando lo descubrí por primera vez: horror absoluto. Desconcierto. Aquel domingo, aquel espanto de la escena representada siguió surcándome superficie einnerspicie, tal y como lo hizo la primera vez. El cuadro, para saciar curiosidades, era Escenas de la historia de Nastagio degli Onesti (1483), de Sandro Boticelli (↑↑↑)

El golpe de estas escenas hacia la idea de Noli me tangere* fue inconsciente, pero inevitable. Esa gran frase jesucrística, que acribilla a María Magdalena: no me toques. Curioso. La única vez que fue pronunciada, fue por un hombre. ¿Cuántas veces la pensaría (por no poder decirla), María Magdalena? ¿Cuántas veces, a lo largo de la historia, la habremos pensado, gruñido, gritado, proclamado, mascullado, proferido, deseado? No sólo nosotras: todes nosotres. Aún así, un hombre sigue siendo el célebre por haberla pronunciado. ¿Por qué se niega la posibilidad, a los que no son hombres, de articular esta frase? Con el cuadro llegó la máxima, y con la unión de ambas, la necesidad de recuperarla para la historia del género.


*17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios[1].



Gracias a este (des)encuentro, este proyecto cobró forma y tomó nombre –Noli me tangere–; pero llevaba fraguándose meses. Los primeros síntomas aparecieron dando clases, en algún seminario sobre mujeres artistas. Durante las horas de investigación dedicadas a la preparación de las clases me topé con un cuadro que ya había contemplado millones de veces. Esta vez, me percaté de un detalle que no había visto –quizá sí; nunca tan claramente–. El cuadro en cuestión: el que tienen ustedes en la cabecera de esta newsletter, la Anunciación(1333), de Simone Martini. ¿Cuántas anunciaciones han visto? Miren de nuevo la de Martini. Perciban ese gesto de María que, ante la visita de un ¿hombre? ignoto, se cubre con su túnica mientras pone cara de pocos amigos. ¿Quién es este desconocido que ha entrado en mi habitación? ¿Quién osa introducirse en mi espacio privado, con un mensaje y unas órdenes que cumplir? La de Martini es la única María –ojalá me equivoque... ¿alguien?– que no se repliega como esclava del señor ante la primera palabra de un extraño. Me fascina su gesto de rechazo. Es tan único. Lo siento tan real. ¿No sería ésta, más bien, su reacción? ¿Por qué, entonces, la iconografía generalizada de la mujer (María) como ser dispuesto, esclavo, complaciente? Este primer cuestionamiento funcionó como explosivo en las clases. De ahí comenzaron a surgir muchas más preguntas. ¿Por qué la Virgen nunca muere? ¿Por qué seguimos utilizando títulos y terminología terriblemente eufemística para referirnos a las historias que normalizan la violencia hacia las mujeres? ¿En qué cuadros podemos ver a mujeres representadas como sujetos? ¿Por qué normalmente no se representa a padres sufrientes ante la muerte de sus hijos? ¿Existen las mujeres fuera del alfeizar de la ventana?

Así, este otro Noli me tangere nace para continuar dando voz a este tipo de preguntas. El proyecto comenzará a materializarse en una serie de textos, donde se cuestionarán las narrativas (entre otras) de algunos de los cuadros dispuestos en aquel museo. Les irá llegando un texto por cuadro, en dosis de un escrito al mes. Y, ¿cuáles serán esos cuadros? Aquellos en los que se perciba algún tipo de violencia –sea esta como sea– hacia mujeres y otros sujetos reducidos, a lo largo de la historia, a meros objetos [2].

Todas las posibles preguntas que genere este proyecto también van, irremediablemente, unidas al cuestionamiento sobre el museo, la institución museo. Desde hace unos años, del choque con estos espacios salgo siempre lesionada: maravillosamente chocada con muchas de sus materialidades; horriblemente desesperada con como siguen, algunos de ellos, construyendo sus discursos, ocultando sus fuentes, obviando privilegios y confundiendo al paseante. Como decía, inevitablemente, la revisión sobre sus narrativas, quedará implícita en el proyecto mismo.


Sirva esta newsletter como invitación para todes aquelles que tengan preguntas, y que quieran seguir preguntándoselas. Si alguien quisiera preguntarse conjuntamente, siempre a su disposición a un ‘responder’de distancia. Se les espera al otro lado de la pantalla.

Mientras tanto, hasta el mes que viene,




[1]Juan 20:17. Reina-Valera 1960 (RVR1960) Versión Reina-Valera 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

[2]Por supuesto, mencionar una de las iniciativas ‘preguntonas’ que es hermano de Noli me tangere: Gendering interpretations, un proyecto colaborativo entre el Victoria&Albert Museum, la Universidad de Plymouth, el Museo Vasa (Estocolmo), la Universidad de Lund, la Universidad de Leiden y la Universidad de Australia Occidental.
Febrero 2020


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NOLI ME TANGERE


¡OH DÍOS MÍO! ¿Aún existís? ¿Qué brujería es esta recuperando newsletters-revenantde entre los muertos? Vayamos por partes: adiós, 2019; feliz 2020 y felices Reyes. Un resumen claro y conciso –a más no poder– de estas últimas fiestas.

Pero el 2019 ha traído cola... ya os lo digo yo. Mudanza a otro país –cercano, eso sí: Portugal– cambio triple de casa, trabajos nuevos y rutinas totalmente distintas. Madrid me ha visto bien poco este último semestre y, por ahora, así seguirá una temporada.

Y ahora, el quidde la cuestión: ¿qué ha pasado con Sandwich Mixto? Pues, decididamente, ha muerto. Y lo digo con toda la tranquilidad del mundo, porque he decidido matarlo. Ya llevaba, como esta newsletter, revenantbastante tiempo, porque aquí la comandante del barco ha sufrido unos cuantos cambios, a todos los niveles, estos últimos cuatro años. Empezando por cuestionamientos del formato de la obra a realizar –fanzines, fanzines, fanzines– hasta la imposibilidad de vivir con tres trabajos en uno. Ustedes lo freelances de allá fuera me entenderéis. Los demás, seguro que también.  Creía que podría mudar Sandwich de formato como las mariposas cambian de piel –y así ha sido, durante casi cinco años– pero, al cambiar el espíritu original de la cosa y de mí mismamente (junto a un toque de agotamiento) la decisión más justa es la clausura. Han sido seis años maravillosos, agotadores, retadores, divertidos, gratificantes, aprendedores, enseñadores y más palabras que no caben aquí. Esto pretende ser una despedida breve, sin nostalgia alguna, porque así lo siento –y me ha costado de veras llegar hasta aquí, por eso se hace ahora. Si hay alguien allá fuera –como la verdad– al que le apetezca hablar más sobre el tema, encantada de charlar fuera de este formato.

Lo segundo importante: cuando llegan los adioses llega otra cosa. El famosísimo y temidísimo “¿y ahora, qué?” Pues ahora –es decir, desde la mudanza a otro país– he tomado una serie de decisiones. La primera, apartarme de la precariedad –no sólo económica, sino temporal, espiritual– de algunos de los rincones del mundo cultural contemporáneo y buscarme un trabajo relacionado con la cultura más general. Tener un horario. Crearme una rutina. Después de seis años de trabajar en cinco cosas a la vez, cobrando entre todas ellas un sueldo, y haciendo malabarismos para tener tiempo personal, ha llegado el momento de una parada. Un pasito al lado, a ver como se ve todo desde esta orilla. Segunda decisión: dedicar más tiempo a mi vida personal. Ver que soy capaz de hacer cosas que nunca me había, antes, permitido. Ni siquiera imaginado. Volver a ser capaz de imaginar. Leía un maravilloso libro polaco en el que el autor decía que para ser capaz de imaginar, hay que tirar los muebles de casa. En eso ando. Nuevo país, ayuda; ayuda. Hay que reimaginarse de nuevo, una actividad que no hacía desde hace mucho –con esas etiquetas que todos, cómodamente, vestimos–. Tercera decisión: no dejar atrás mi propia producción. Llevo tanto años gestionando a otras personas, que mi obra se ha quedado algo atrás. Me estoy recuperando también como artista. Allá que voy con algo de vértigo, síndromes del impostor y dudas de mayor o menor tamaño. Esto significa que, brevemente, llegarán novedades en forma de nuevos proyectos. Sin prisa. No es grandes cantidades. Pero el próximo proyecto para el ‘público’, será anual o no será. Y por ahí va la cosa. Adelanto que he decidido llamar a esta nueva empresa P R E S E N T E. Porque quiero estar y ser aquello, porque me quiero hacer un autorregalo; porque suena a levantamiento a la contra. Me parece un posicionamiento tan necesario, que quiero recordármelo todo lo que pueda. Estar presente es todo un presente. ¡Presente! Y sí, seguiré contando –espero– con muchas mentes y manos y ojos amiges. ¡Esta es toda una invitación velada!

Ah, tercera cosa importante: si quieren usted seguir ligados a esta newsletterinterruptus, no hace falta que digan nada. Si lo que les interesaba, exclusivamente, era Sandwich y no la persona detrás, pinchen, galantamente, en el famoso unsuscribe. Pienso seguir hablando desde las categorías que marqué desde Sandwich (no todo muere...): algo para recordar (cosas que no debieran caer en el olvido), como odiar adecuadamente (self-explanatory), si caminas lo suficiente (viajes y movimientos) y el atlas de belleza (sugerencias y sutilezas que arroban).

Hoy, en el día después de los presentes, muy feliz presente a todes.
Enero 2020























Cargo Collective
Frogtown, Los Angeles